Medio centenar de cristianos y cristianas desacreditan el “perdón” de Punta Peuco

Cincuenta y cuatro firmantes, entre estos instituciones, organizaciones y laicos y laicas de diferentes iglesias, emitieron una extensa declaración pública ante la la liturgia que tuvo lugar en Punta Peuco la semana pasada.

Señalan en su documento, que les causa dolor “el intento de degradar la misericordia divina, apelando a ella para intentar legitimar la impunidad de los criminales condenados por delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos de enorme gravedad”. Dicen que “más allá de la buena voluntad de algunos de sus convocantes- actos como el de Punta Peuco no contribuyen a una mayor verdad, justicia y amor entre los/as chilenos/as, en la medida que no da cuenta de una auténtica voluntad de arrepentimiento de los victimarios”.

Esta declaración se suma a la cartas y reflexiones sobre el perdón por parte de víctimas de los derechos humanos y de personas de la cultura conocidas la semana pasada.

El texto completo de esta declaración es el siguiente:

Declaración Pública de Cristianos y Cristianas ante la denominada “Liturgia Ecuménica” al interior del penal Punta Peuco

Santiago, 27 de diciembre de 2016

“Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios.” (Miqueas 6, 8)

Los cristianos y cristianas que suscribimos esta declaración proclamamos que la misericordia constituye una manifestación del amor de Dios. Un amor que nunca va a dejar de acoger a los hijos pródigos que vuelven a casa. Sabemos que no hay pecado humano que prevalezca por encima de ese amor divino que no conoce limite ni exige condición para ser entregado.

Sin embargo, también creemos que ese Amor infinito puede ser y es rechazado por quienes actúan en contra de la voluntad de Dios, y expresan en sus actos una falta de prontitud en la conversión y en la penitencia. La obstinación en el pecado y en la ofensa, oponiéndose a la gracia y a la verdad, implican una negación del testimonio de la Cruz y de la resurrección de Cristo.

Estamos convencidos/as que una manifestación de este rechazo a la misericordia divina radica en quienes, habiendo cometido crímenes de lesa humanidad y habiendo violado los derechos humanos de las personas, nunca han manifestado arrepentimiento sincero que tenga como contraparte ofrecer alguna información que contribuya a reparar de modo eficaz los daños causados.

Sabemos que el perdón es el resultado de un largo proceso de elaboración, es más un camino que una palabra, es una ruta que todos debemos transitar en vistas de la reconciliación total. El perdón necesita de una reparación real, de gestos, de un verdadero arrepentimiento y en última instancia para los/as cristianos/as, reclama una referencia absoluta al Dios Crucificado, es decir, cuando la injusticia supera las fuerzas humanas, sólo Dios podrá perdonar y, de ese modo, liberarnos de las cadenas de la falta de justicia. El perdón es transformador y su fuerza es irremplazable pero su esencia es la gratuidad y el libre albedrío.

En consecuencia, nos dolemos en todo intento de degradar la misericordia divina, apelando a ella para intentar legitimar la impunidad de los criminales condenados por delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos de enorme gravedad.Creemos que – más allá de la buena voluntad de algunos de sus convocantes- actos como el de Punta Peuco no contribuyen a una mayor verdad, justicia y amor entre los/as chilenos/as, en la medida que no da cuenta de una auténtica voluntad de arrepentimiento de los victimarios.

Lo anterior se ve corroborado al constatar que sus peticiones de perdón contienen estudiadas fórmulas autojustificatorias y elusivas de sus responsabilidades, más que constituir manifestaciones de reconocimiento de la verdad, de contrición y de voluntad de contribuir a un mayor esclarecimiento de sus crímenes y del paradero de las personas desaparecidas. En realidad no pidieron perdón, solicitaron ser perdonados, se desplazó al afectado/a, por los crímenes ni siquiera reconocidos, la responsabilidad de acoger la solicitud. No hubo una expresión de arrepentimiento, no hubo un reconocimiento ético del mal causado. Se dijo que obedecieron órdenes, que se creyó que era correcto, pero no se expresó que era incorrecto torturar y matar y que se cometieron crímenes de lesa humanidad.

Como afirma el Papa Francisco “La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer […] Quien se equivoca deberá expiar la pena. Solo que este no es el fin, sino el inicio de la conversión, porque se experimenta la ternura del perdón. Dios no rechaza la justicia[1].”Por lo tanto, deploramos como una ofensa a nuestra fe todo intento de evadir la justicia humana en el nombre de la misericordia cristiana.

Creemos que el amor «paciente y benigno» (1Cor 13, 4) no borra las diferencias entre las personas, y sus historias de vida, dolor, pérdida y humillación. Para que el amor y la misericordia logren que las personas se encuentren entre sí es necesario respetar la dignidad de las víctimas y de sus familias, que cargan siempre y en todo momento con los efectos del enorme daño causado por los victimarios.

 Por ello no compartimos expresiones, ampliamente cubiertas en los medios de comunicación masivos, que buscan quebrantar la firme voluntad de los/as familiares de las víctimas y los/as sobrevivientes de exigir verdad, justicia y reparación. Al contrario, solidarizamos con ellas y expresamos nuestra compasión fraterna, en el espíritu de permanecer firmes en la justicia y perseverar en la virtud de la esperanza.

 Llamamos a las comunidades cristianas y a la sociedad en su conjunto a permanecer en la demanda por la justicia, acompañando la búsqueda de quienes han sufrido la pérdida de sus seres queridos y que ello se traduzca en un compromiso solemne para que la verdad, justicia y reparación sean la base de la convivencia en Chile.

Llamamos a manifestar públicamente, a las víctimas y sus familias, todo nuestro apoyo expresando de manera especial este compromiso con nuestra solidaridad activa y con nuestro testimonio de afecto y fidelidad con su causa, que es también la causa del crucificado.

Fimantes:

Instituciones:

  1. Comunidad Ecuménica Martin Luther King
  2. Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC)
  3. Observatorio Iglesia y Sociedad
  4. Serpaj Chile

Personas:

  1. Agustín Cabré
  2. Alberto Croce – Presidente Red Encuentro, Argentina
  3. Alejandro Reyes Córdova – Asociación de Consejos de la Sociedad Civil de la Región Metropolitana
  4. Alicia Cáceres – Comunidad Nuestra Señora de La Victoria
  5. Álvaro Hernández – Coordinador Nacional Izquierda Cristiana de Chile
  6. Álvaro Ramis – Teólogo
  7. Alvaro Sepúlveda
  8. Aníbal Pastor N. – Periodista
  9. César Correa
  10. Claudio González, Secretario Ejecutivo FASIC
  11. Cristian Muñoz Roa – Iglesia Luterana “El Buen Samaritano”
  12. Fabiola Letelier
  13. Felipe Portales – Sociólogo
  14. Fernando Aliaga – Presidente Serpaj-Chile
  15. Fernando Astudillo – Abogado
  16. Francisco Carreras – Movimiento Autonomista
  17. Francisco Lazo – Coordinador JUPIC-Claretianos, Chile
  18. Francisco Sandoval – Comunidad Eclesial de Base Obispo Oscar Romero
  19. Irene Rojas DeCambias – Red Laical
  20. Izani Bruch – Obispa de la Iglesia Evangélica Luterana en ChileHugo Eduardo Flores Flores
  21. Humberto González R. – Presidente Comunal Macul Colegio de Profesores y Dirigente de la Izquierda Cristiana de Chile
  22. Jaime Escobar M. – Revista Reflexión y Liberación
  23. Javier Ernesto Romero Ocampo
  24. José Aravena – Urracas de Emaús Chile
  25. José Frías – Comité Óscar Romero – Chile
  26. Juan Cristóbal Cantuarias
  27. Juan Guerrero – Dirigente de la Izquierda Cristiana de Chile
  28. Juan Sepúlveda – Pastor Evangélico
  29. Lina María Inés Tudela Poblete
  30. Larry Gárate
  31. Loreto Fernández
  32. Luis Bustos T. – Educador Popular, integrante del Colectivo Paulo Freire-Chile
  33. Luis Omar
  34. Manuel Ossa Bezanilla – Teólogo
  35. Marco Antonio Velásquez
  36. Marco Marín – Comunidad Ecuménica Martin Luther King
  37. Mónica Echeverría
  38. Nelson Caucoto – Abogado de Derechos Humanos
  39. Nicolás Gómez Núñez- Sociólogo
  40. Óscar Jiménez Lazo, sj. – Sacerdote
  41. Óscar Vega – Miembro Comisión Política Izquierda Ciudadana
  42. Osvaldo Aravena – Presidente de Más Democracia
  43. Pablo Salvat Bologna
  44. Patricio Véjar – Comunidad Ecuménica Martin Luther King
  45. Pedro Pablo Achondo, sscc –  Sacerdote
  46. Perico Villagra
  47. Rafael Venegas – Comunidad Ecuménica Martin Luther King
  48. Raúl Rosales C.
  49. Roberto Urbina
  50. Rufino Arce Pardo – Red Laical
  51. Sergio Castro Orellana
  52. Sonia Salvador – Comité Óscar Romero, Valparaíso
  53. Verónica Salas
  54. Víctor Manuel Sánchez Fredes
  55. Víctor Osorio Reyes – Periodista

[1] Francisco. Misericordiae Vultus, nº 20-21